Un espacio dedicado a las neurociencias, la neurorehabilitación y el ejercicio físico terapéutico. Compartimos conocimientos, investigaciones científicas y experiencias clínicas sobre las lesiones del sistema nervioso y del aparato locomotor, con especial atención a la recuperación funcional y la neuroplasticidad .
La parálisis cerebral infantil es la causa más frecuente de discapacidad física causados por un daño en el cerebro inmaduro antes, durante o poco después del nacimiento.
Se produce por una lesión en el cerebro en desarrollo, ya sea durante el embarazo, el parto o los primeros meses de vida. Aunque el daño cerebral es no progresivo, puede afectar al movimiento, el tono muscular y la coordinación.
Además de dificultades motoras, pueden aparecer otros problemas asociados como epilepsia, alteraciones visuales o auditivas, dificultades en el aprendizaje, trastornos del sueño, trastornos del desarrollo intelectual y problemas digestivos, entre otros.
Es la discapacidad motora más común en la infancia, siendo la espasticidad (rigidez muscular) el síntoma más habitual.
Paciente que nos llega en etapa de adolescente, se traslada en silla de ruedas, con problemas de marcha y deformidades musculoesqueticas.
Paciente 1.
Video 1:
Puntos Clave en el tratamiento de la Parálisis Cerebral Infantil (PCI).
Comorbilidades: La parálisis cerebral puede asociarse con epilepsia, alteraciones de la sensibilidad y la percepción, dificultades cognitivas, trastornos de la comunicación, problemas visuales y auditivos, dificultades de alimentación y deglución, alteraciones del sueño y dolor. También pueden presentarse complicaciones musculoesqueléticas, como contracturas, deformidades y desplazamiento de cadera. Estas condiciones no aparecen en todas las personas y requieren una evaluación individualizada para establecer estrategias de prevención, tratamiento y seguimiento.
Tipos de Parálisis Cerebral:
1. Espástica: Es la forma clínica más frecuente. Se caracteriza por hipertonía dependiente de la velocidad del estiramiento muscular, hiperreflexia y alteraciones del control motor selectivo. Según la distribución del compromiso motor, puede presentarse con afectación unilateral o bilateral, incluyendo patrones tradicionalmente denominados hemiplejía, diplejía y tetraplejía espástica. Las limitaciones funcionales varían según la gravedad y las características individuales.Espástica: El tipo más común, caracterizado por músculos rígidos (diplejía, hemiplejía, tetraplejía).
2. Discinética: Se caracteriza por movimientos involuntarios y dificultades para regular el tono muscular, mantener posturas estables y controlar los movimientos voluntarios. Puede manifestarse principalmente mediante distonía, con contracciones musculares sostenidas o intermitentes que producen posturas y movimientos anormales, o mediante coreoatetosis, caracterizada por movimientos involuntarios variables. Estas alteraciones pueden afectar las extremidades, el tronco y la musculatura orofacial, interfiriendo con la movilidad, la comunicación y las actividades funcionales.
3. Atáxica: Se caracteriza por alteraciones de la coordinación, la precisión y la regulación temporal de los movimientos, asociadas con disfunción de los circuitos cerebelosos. Puede manifestarse mediante inestabilidad postural, dificultades de equilibrio, dismetría, temblor de intención y alteraciones de la marcha, frecuentemente con aumento de la base de sustentación. Estas manifestaciones afectan el control motor y la ejecución de actividades funcionales. La neurorehabilitación se orienta al entrenamiento del equilibrio, la coordinación y el control postural mediante actividades adaptadas a las capacidades de cada persona.
4.Mixta: Se caracteriza por la coexistencia de manifestaciones motoras correspondientes a más de un tipo de parálisis cerebral, como espasticidad, distonía, coreoatetosis o ataxia. Estas combinaciones pueden producir alteraciones complejas del tono muscular, el control postural, la coordinación y el movimiento voluntario. La evaluación neurofuncional debe identificar los componentes predominantes y su repercusión sobre las actividades cotidianas. La neurorehabilitación se planifica de manera individualizada, priorizando los objetivos funcionales, la movilidad, la autonomía y la participación.