Un espacio dedicado a las neurociencias, la neurorehabilitación y el ejercicio físico terapéutico. Compartimos conocimientos, investigaciones científicas y experiencias clínicas sobre las lesiones del sistema nervioso y del aparato locomotor, con especial atención a la recuperación funcional y la neuroplasticidad .
La lesión medular es una alteración del tejido nervioso de la médula espinal que compromete, en diferente grado, la transmisión de información entre el cerebro y las estructuras corporales situadas por debajo del nivel de la lesión. Puede producirse por causas traumáticas, como accidentes o caídas, y no traumáticas, como procesos vasculares, inflamatorios, infecciosos o tumorales.
Clasificación neurológica de la lesión medular
La evaluación neurológica de la lesión medular se realiza mediante los Estándares Internacionales para la Clasificación Neurológica de la Lesión Medular (ISNCSCI), que permiten determinar los niveles sensitivos y motores, el nivel neurológico de la lesión y su clasificación según la escala AIS (ASIA Impairment Scale).
Una distinción fundamental es la presencia o ausencia de preservación sensitiva o motora en los segmentos sacros más bajos (S4-S5), criterio que permite diferenciar las lesiones neurológicamente completas de las incompletas.
Clasificación de la gravedad de la lesión.
1. Lesión medular completa (AIS A):
Se caracteriza por la ausencia de función sensitiva y motora en los segmentos sacros S4-S5, según los criterios internacionales ISNCSCI. Esto significa que no existe preservación sacra demostrable durante la exploración neurológica. Es importante señalar que una lesión clasificada como AIS A no implica necesariamente la ausencia absoluta de actividad motora o sensitiva en todos los segmentos situados por debajo del nivel neurológico de la lesión, ya que pueden existir zonas de preservación parcial.
2. Lesión medular incompleta (AIS B, C y D):
Se caracteriza por la preservación de determinadas funciones sensitivas o motoras en los segmentos sacros S4-S5, según los criterios ISNCSCI.
AIS B (sensitiva incompleta): Existe preservación sensitiva por debajo del nivel neurológico, incluida la región sacra S4-S5, pero no se cumplen los criterios de preservación motora necesarios para clasificar la lesión como motora incompleta.
AIS C (motora incompleta): Existe preservación motora según los criterios ISNCSCI, pero menos de la mitad de los músculos clave evaluados por debajo del nivel neurológico presentan una fuerza muscular igual o superior a 3/5.
AIS D (motora incompleta): Existe preservación motora y al menos la mitad de los músculos clave evaluados por debajo del nivel neurológico presentan una fuerza muscular igual o superior a 3/5.
Esta clasificación permite describir el compromiso neurológico y orientar la evaluación funcional, aunque no determina por sí sola la capacidad de marcha ni garantiza un resultado específico de recuperación.
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Caso clínico 1.
Lesión medular traumática asociada a fractura-luxación vertebral L2:
Paciente con antecedente de accidente automovilístico en 2012, que produjo una fractura-luxación vertebral a nivel L2, lesión de la duramadre y compromiso de estructuras nerviosas dentro del canal espinal. Requirió intervención quirúrgica de descompresión, reparación dural y estabilización vertebral, con paraplejía posterior al traumatismo.
El material audiovisual documenta una etapa de su proceso de neurorehabilitación, orientado al entrenamiento del control postural, las capacidades motoras disponibles y la movilidad funcional. Su evolución debe interpretarse considerando las características neurológicas individuales y las capacidades observadas durante el tratamiento.
Documentación imagenológica del caso clínico 1:

Reconstrucción tridimensional de la columna lumbar que muestra una fractura-luxación vertebral a nivel L2, producida por un traumatismo de alta energía. La lesión se acompañó de rotura de la duramadre, exposición de raíces nerviosas y desplazamiento de un fragmento óseo hacia el canal espinal, según los antecedentes clínicos documentados.
El tratamiento quirúrgico incluyó descompresión del canal espinal, reparación dural y estabilización vertebral mediante instrumentación e injerto óseo.
La imagen posquirúrgica muestra la estabilización vertebral mediante instrumentación con tornillos pediculares. Este caso permite relacionar la magnitud del traumatismo vertebral con el compromiso neurológico y los desafíos posteriores de la neurorehabilitación funcional.
Video 1:
Evolución neurofuncional, fortalecimiento, control motor y entrenamiento progresivo de la marcha:
Paciente con paraplejía secundaria a una lesión vertebral traumática a nivel L2, que realizó un programa de neurorehabilitación orientado al desarrollo de capacidades motoras, fortalecimiento muscular, control postural y entrenamiento progresivo de la locomoción.
El tratamiento comprendió diferentes componentes terapéuticos, organizados y adaptados según la evolución funcional de la paciente:
1. Ejercicio terapéutico en camilla: movilizaciones, ejercicios activos y asistidos, fortalecimiento de la musculatura disponible, entrenamiento del control motor y actividades preparatorias para la transferencia de cargas y la bipedestación.
2. Trabajo en jaula de Rocher: utilización de sistemas de suspensión y poleas para facilitar movimientos selectivos, realizar ejercicios con asistencia o resistencia graduada y trabajar el control de los segmentos corporales en condiciones mecánicas adaptadas.
3. Potenciación muscular con equipos de fuerza: entrenamiento progresivo de la musculatura funcionalmente disponible, mediante ejercicios resistidos y equipos de fortalecimiento, con especial atención a los grupos musculares necesarios para las transferencias, la estabilidad postural y la locomoción asistida.
4. Bipedestación y marcha en barras paralelas: entrenamiento del alineamiento corporal, control postural, transferencia de cargas y desplazamiento con apoyo de los miembros superiores.
5. Entrenamiento con soporte parcial del peso corporal: práctica repetitiva de los componentes de la marcha con descarga controlada, ajustando progresivamente las demandas de sostén y desplazamiento.
6. Marcha con andador: desarrollo de la locomoción funcional mediante un dispositivo que proporciona una base de apoyo amplia y estabilidad externa.
7. Marcha con muletas: progresión hacia una locomoción con mayores exigencias de equilibrio dinámico, coordinación y control de los dispositivos de asistencia.
8. Marcha con bastones canadienses y ortesis de tobillo: al finalizar el proceso documentado, la paciente alcanzó la capacidad de caminar de manera independiente, sin asistencia física de otra persona, utilizando bastones canadienses y ortesis de tobillo.
Resultado funcional: La evolución documentada evidencia una progresión significativa de la capacidad locomotora, desde modalidades de entrenamiento con asistencia y soporte externo hasta la marcha independiente con dispositivos de apoyo.
Desde una perspectiva neurofuncional, este resultado refleja la integración del fortalecimiento muscular, la práctica específica de tareas, el entrenamiento del equilibrio, el aprovechamiento de las funciones neuromusculares preservadas y las estrategias compensatorias necesarias para la locomoción.
La independencia alcanzada no debe interpretarse automáticamente como una recuperación neurológica completa, sino como un resultado funcional del proceso de neurorehabilitación. La paciente realizó un programa intensivo de tratamiento durante 8 meses, de lunes a viernes, con 6 horas diarias de intervención terapéutica. Este proceso integró ejercicio terapéutico en camilla, trabajo en jaula de Rocher, potenciación muscular con equipos de fuerza, entrenamiento del control postural y progresión sistemática de la marcha. La evolución documentada permite destacar la importancia de un abordaje individualizado, interdisciplinario y orientado a objetivos funcionales, sin atribuir los resultados exclusivamente a la intensidad del tratamiento.
Caso clínico 2:
Paciente 2: Lesion Medular a nivel C5 incompleta con muy buena evolución.
Video 1:
Paciente de 39 años con antecedente de lesión medular cervical traumática C5-C6 y cuadriparesia espástica. Inició el programa de neurorehabilitación documentado dos años después del accidente, encontrándose en una fase crónica de evolución.
Evaluación neurofuncional inicial:
1. Movilidad y desplazamiento: El paciente ingresó utilizando silla de ruedas, con asistencia de otra persona para su traslado. Presentaba buen control de tronco, pero importantes limitaciones de movilidad funcional.
2. Miembros superiores: Conservaba movilidad articular pasiva y actividad muscular voluntaria residual. Presentaba debilidad en hombros y codos, limitaciones de la movilidad de muñecas y dedos, dificultad para la oposición del pulgar y restricciones de la flexión pasiva de los dedos.
3. Miembro inferior derecho: Presentaba movilidad pasiva conservada, con marcada limitación del movimiento voluntario, según la descripción clínica inicial. Se documentó clonus de pie y una valoración de fuerza muscular consignada como 2+, dato que requiere interpretarse según el grupo muscular evaluado.
4. Miembro inferior izquierdo: Presentaba hipertonía, tendencia al pie equino y clonus. Se registraron movimientos voluntarios residuales, con extensión de rodilla de aproximadamente 3/5 y flexión de cadera de 3+/5, además de flexión de rodilla conservada y un esbozo de dorsiflexión del pie.
5. Sensibilidad: Se documentó hipoestesia de intensidad leve a moderada desde el nivel C6, según la evaluación clínica disponible.
6. Estado cutáneo: No se observaron lesiones por presión en la evaluación inicial documentada.
Consideraciones neurofuncionales: La combinación de debilidad muscular, espasticidad, alteraciones sensitivas y limitaciones del movimiento voluntario condicionaba la movilidad y la independencia funcional del paciente. La presencia de actividad motora residual constituía un elemento relevante para establecer objetivos individualizados de fortalecimiento, control motor, transferencias, bipedestación y entrenamiento locomotor.
En pleno trabajo de marcha.

Evolución neurofuncional y recuperación de la marcha.
El paciente, con antecedente de lesión medular cervical traumática C5-C6 y cuadriparesia espástica de dos años de evolución, ingresó al programa de neurorehabilitación utilizando silla de ruedas y requiriendo asistencia para sus desplazamientos.
A través del proceso terapéutico documentado, presentó una evolución funcional significativa, alcanzando la capacidad de realizar marcha con bastones canadienses.
Este resultado representa un cambio importante respecto de su situación funcional inicial y permite destacar las posibilidades de entrenamiento motor y adaptación funcional durante la fase crónica de una lesión medular.
Desde una perspectiva neurofuncional, la marcha con dispositivos de apoyo requiere integrar las capacidades musculares preservadas, el control postural, el equilibrio y la coordinación de los miembros superiores e inferiores. El resultado funcional observado no permite establecer por sí solo el grado de recuperación neurológica ni los mecanismos específicos responsables de la mejoría.
Documentación clínica: El video original registra parte del proceso de neurorehabilitación y la capacidad de marcha alcanzada por el paciente.
Marcha funcional en la fase crónica de una lesión medular cervical
Ilustración recreada a partir del registro audiovisual original de un paciente con cuadriparesia espástica secundaria a una lesión medular cervical traumática C5-C6.
El paciente inició el programa de neurorehabilitación documentado dos años después del accidente, utilizando silla de ruedas y requiriendo asistencia para sus desplazamientos. Durante su evolución alcanzó la capacidad de caminar con bastones canadienses.
Este caso demuestra que la fase crónica de una lesión medular no excluye la posibilidad de alcanzar nuevas capacidades funcionales. El aprendizaje motor, el aprovechamiento de las funciones neuromusculares preservadas y las estrategias compensatorias pueden contribuir a mejorar la movilidad.
La neuroplasticidad constituye uno de los mecanismos que pueden participar en estos procesos de adaptación, aunque el resultado observado no permite determinar por sí solo el grado de reorganización neural ni de recuperación neurológica.
Neuroplasticidad y recuperación funcional en la lesión medular crónica:
La evolución de este paciente permite destacar un principio fundamental de la neurorehabilitación: el tiempo transcurrido desde una lesión medular no determina, por sí solo, la imposibilidad de alcanzar nuevas capacidades funcionales.
Aunque el potencial de recuperación neurológica espontánea suele disminuir con el tiempo, el sistema nervioso conserva mecanismos de plasticidad y aprendizaje motor que pueden participar en la adaptación a nuevas demandas funcionales.
Mediante el entrenamiento terapéutico individualizado, la práctica repetitiva de tareas, el fortalecimiento de la musculatura preservada y el desarrollo de estrategias compensatorias, es posible mejorar determinadas capacidades motoras y el grado de independencia, incluso durante la fase crónica.
La neuroplasticidad no garantiza la regeneración de las estructuras nerviosas lesionadas ni la recuperación completa de las funciones perdidas. Sin embargo, constituye uno de los fundamentos neurobiológicos del aprendizaje y de la adaptación funcional que buscamos favorecer mediante la neurorehabilitación.
Tipos de parálisis en la lesión medular
La localización y la extensión de la lesión medular condicionan las regiones corporales afectadas y el grado de compromiso motor y sensitivo.
1. Tetraplejia o cuadriplejia: Alteración parcial o completa de la función motora y/o sensitiva de los miembros superiores, el tronco y los miembros inferiores, asociada a lesiones medulares cervicales.
2. Paraplejia: Alteración parcial o completa de la función motora y/o sensitiva del tronco y los miembros inferiores, con preservación de la función de los miembros superiores. Se relaciona principalmente con lesiones medulares torácicas, lumbares o sacras.
Manifestaciones clínicas de la lesión medular
Las lesiones medulares pueden producir alteraciones motoras, sensitivas y autonómicas, cuya presentación depende del nivel y la gravedad del compromiso neurológico. Entre sus manifestaciones se encuentran la debilidad o parálisis, las alteraciones de la sensibilidad, la espasticidad, las dificultades para el control vesical e intestinal y las limitaciones de movilidad. La evaluación individualizada permite identificar las funciones preservadas y orientar los objetivos de neurorehabilitación.