Información más reciente sobre algunas de las enfermedades del Sistema Nervioso Central y periférico además de traumatológicas que en nuestro diario atendemos, con resolución de los problemas o mejoría en muchos casos atendidos.
Una lesión de la médula espinal (LME) es un daño en cualquier parte de este cordón nervioso o en los nervios del extremo del canal espinal, lo que interrumpe la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo. Este tipo de lesión puede alterar de forma permanente la fuerza, la sensibilidad y otras funciones corporales por debajo del sitio del daño.
Clasificación de la gravedad de la lesión.
Se suelen clasificar estas lesiones en dos categorías principales:
Completa: Si se pierde toda la sensibilidad (función sensorial) y toda la capacidad de controlar el movimiento (función motora) por debajo de la lesión.
Incompleta: Si todavía se tiene cierta actividad motora o sensorial por debajo de la zona afectada; existen varios niveles de lesión incompleta.
Paciente 1: Lesión medular a nivel L2, con excelente evolución.
Paciente 2: Lesion Medular a nivel C5 incompleta con muy buena evolución.
Tipos de parálisis:
La ubicación de la lesión determina qué partes del cuerpo se ven afectadas:
Tetraplejia o cuadriplejia: Afecta los brazos, las manos, el tronco, las piernas y los órganos pélvicos. Suele ocurrir por lesiones en la zona cervical (cuello).
Paraplejia: La parálisis afecta a toda o parte del tronco, las piernas y los órganos pélvicos, pero los brazos conservan su función. Se asocia a lesiones en la zona torácica o lumbar.
Lesión Medular Completa: Pérdida total de la función motora (movimiento) y sensitiva (sensación) por debajo del nivel de la lesión.
Lesión Medular Incompleta: Existe cierto grado de preservación motora o sensitiva debajo del nivel de la lesión.
Monoplejia (menos común): Parálisis limitada a una sola extremidad, generalmente asociada a daños nerviosos específicos periféricos más que a la médula completa.

Según instituciones como la OMS, las causas más frecuentes son los accidentes de tráfico, las caídas (especialmente en adultos mayores) y actos de violencia.
Síntomas principales:
Pérdida de movimiento y sensibilidad al calor o frío.
Pérdida del control de la vejiga o de los intestinos.
Actividades de reflejos exagerados o espasmos.
Dolor o una sensación de hormigueo intenso causado por el daño a las fibras nerviosas.
Dificultad para respirar o toser.
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